¿Cómo se aprende a distinguir el aroma de las diferentes notas de un perfume?
¿Cómo se aprende realmente a distinguir las diferentes facetas olfativas de un perfume?
Algunas notas son fáciles de identificar porque ya las conocemos de nuestra vida cotidiana. Una rosa huele a rosa. Las notas cítricas, como el limón y la naranja, nos resultan familiares. También el pino, la lavanda, la vainilla y la menta son relativamente fáciles de reconocer.
Pero luego nos adentramos en el mundo de la haba tonka, el vetiver, el pachulí, el ambroxán, el ládano, el oud, la raíz de iris y el gálbano, y todo se complica un poco más.
¿Cómo podemos saber qué olor tienen estas notas olfativas si nunca las hemos olido conscientemente fuera de un perfume?
Y aunque creas que ya sabes reconocer una nota, puedes probar cinco fragancias diferentes con vetiver y preguntarte cómo es posible que todas contengan vetiver si huelen tan diferentes.
La buena noticia es que no hace falta tener un olfato excepcional para aprender a reconocer las notas de los perfumes. Puedes entrenar tu olfato y aprender poco a poco a distinguir cada vez más matices.
¿Qué son las notas de un perfume?
Antes de aprender a reconocer las distintas notas, conviene entender qué significa realmente «nota olfativa».
Una nota de perfume describe un olor concreto o una sensación olfativa determinada presente en la composición. Algunas notas proceden de materias primas naturales, mientras que otras se crean o reproducen utilizando moléculas aromáticas.
Un perfume puede contener decenas de materias primas diferentes, mientras que la pirámide olfativa podría indicar simplemente notas cítricas, florales, amaderadas y almizcladas.
Por este motivo, la pirámide olfativa no es necesariamente una lista literal de todo lo que percibirás con la nariz.
Considérala más bien como una guía sobre el carácter de la fragancia.
La mejor forma de aprender las notas olfativas
La forma más sencilla de aprender a reconocer las notas individuales de un perfume es olerlas varias veces y en diferentes contextos.
Si quieres conocer el vetiver, un solo perfume que lo contenga puede darte una primera impresión. Pero probar diferentes perfumes con vetiver, incluso muy distintos entre sí, te ayudará a comprender mucho mejor esta materia prima.
Si consigues encontrar una muestra de la materia prima, un aceite esencial, un absoluto o un perfume creado en torno a una sola nota, mucho mejor.
Lee despacio y pregúntate:
- ¿Es seco o dulce?
- ¿Es terroso, verde, amaderado o fresco?
- ¿Transmite una sensación de calor o de frescor?
- ¿Es suave, picante, cremoso o ahumado?
No hace falta que identifiques la materia prima de inmediato. Empieza simplemente por crear tu propia asociación mental con ese olor concreto.
No te preocupes si no reconoces la nota a la primera.
Uno de los errores más comunes a la hora de aprender las notas de los perfumes es pensar que hay que identificarlas todas correctamente desde el primer intento.
No es necesario.
Si hueles el vetiver y te recuerda a a hierba seca, raíces, tierra húmeda y un ligero toque a madera ahumada, ya has dado un paso adelante.
Estás creando una asociación que tu cerebro podrá reconocer en el futuro.
Lo mismo ocurre con el pachulí.
Una persona podría describir el pachulí como terroso y amaderado. Otra podría percibirlo como verde, húmedo, dulce o incluso con un ligero toque a chocolate.
Tu interpretación personal no tiene por qué coincidir necesariamente con la descripción que haga otra persona.
El objetivo es entrenar el olfato para reconocer las características que se repiten con el tiempo.
¿Por qué una misma nota olfativa puede oler de forma diferente en distintos perfumes?
Es precisamente aquí donde aprender las notas de los perfumes se vuelve interesante.
Una nota olfativa no es necesariamente un olor único e inmutable.
Cuando un perfume contiene vetiver, eso no significa que vayas a percibir exactamente el mismo vetiver en cada fragancia.
Existen diversas variedades y distintos métodos de extracción. Además, los perfumistas pueden combinar materias primas naturales y moléculas aromáticas sintéticas. Los demás ingredientes de la composición también influyen profundamente en la forma en que percibimos una nota concreta.
Cogemos la vainilla.
La vainilla puede tener un sabor cremoso, azucarado, cálido, amaderado, especiado o casi ahumado, dependiendo de cómo se utilice.
Junto con el ámbar y la haba tonka, puede crear un efecto gourmand intenso y dulce. Si se combina con notas cítricas y amaderadas, puede resultar mucho más fresca.
El mismo principio se aplica al vetiver, al pachulí, a la rosa y, prácticamente, a todas las demás materias primas utilizadas en perfumería.
¿A qué huele el vetiver?
El vetiver es un excelente ejemplo de nota olfativa difícil de definir con precisión.
A menudo se asocia a notas terrosas, amaderadas, verdes, secas y ligeramente ahumadas.
Algunas fragancias con vetiver recuerdan casi a la hierba seca y a las raíces, mientras que otras tienen un aroma más limpio, ahumado o incluso cítrico.
Por eso puedes reconocer fácilmente el vetiver en un perfume y tener dificultades para encontrarlo en otro.
No busques un «olor a vetiver» único y concreto. Intenta, en cambio, reconocer las características comunes que se repiten en diferentes composiciones.
¿A qué huele el pachulí?
El pachulí es otra nota que puede variar bastante en función de la composición.
Se suele asociar con matices terrosos, amaderados, verdes y ligeramente dulces. Dependiendo del aroma, puede resultar oscuro y húmedo, seco y amaderado o, por el contrario, sorprendentemente suave y dulce.
Si has conocido el pachulí a través de un solo perfume, es fácil asociar esa fragancia concreta con la propia nota.
Probar diferentes fragancias en las que el pachulí desempeña un papel importante te permite crear una imagen mucho más completa.
¿A qué huele la haba tonka?
La haba tonka puede resultar especialmente difícil de reconocer, ya que presenta características que recuerdan a varias notas que ya nos resultan familiares.
Puede presentar matices dulces, cálidas, cremosas, similares a la almendra, a la vainilla y ligeramente talcadas, con, en ocasiones, un delicado aroma a heno.
Si nunca has olido la materia prima, no esperes que un perfume con aroma a haba tonka te permita identificar automáticamente cuál es su olor exacto.
Prueba, en cambio, a comparar perfumes en los que la haba de tonka es la protagonista con fragancias elaboradas en torno a la vainilla, la almendra y otras notas dulces.
Con el tiempo, empezarás a reconocer los rasgos que se repiten.
¿A qué huele el ambroxán?
El ambroxán es otro ejemplo interesante, ya que no es una materia prima que la mayoría de la gente reconozca en su vida cotidiana.
Es una molécula aromática que suele asociarse a matices limpios, ambarinos, amaderados, almizclados y ligeramente salados.
Además, puede contribuir a esa sensación suave y envolvente que se percibe en muchos perfumes modernos.
El problema es que es posible que no percibas el ambroxán como un ingrediente claramente diferenciado.
Más bien, aprende a reconocer el efecto que produce tras haberlo encontrado en diferentes fragancias.
Por eso la repetición es tan importante a la hora de aprender las notas olfativas.
Aprende primero las familias olfativas
No es necesario memorizar cientos de notas de perfume distintas.
Un enfoque mucho más sencillo consiste en aprender primero a reconocer las familias olfativas y los principales perfiles de perfume.
Una vez que te hayas familiarizado con los aromas amaderados, por ejemplo, puedes empezar a comparar diferentes tipos de maderas:
- Vetiver seco y terroso
- Sandalia color crema
- Cedro firme
- Oud ahumado
- Maderas resinosas
Puedes hacer lo mismo con flores, especias, frutas, cítricos y notas frescas.
Cuando el olfato aprende a reconocer la categoría general, resulta más fácil distinguir cada una de las materias primas.
Utiliza los olores que ya conoces como referencia
También puedes utilizar los olores que ya conoces como puntos de referencia.
Si sabes a qué huele una rosa, prueba perfumes de rosa con composiciones totalmente diferentes.
La rosa, combinada con la vainilla, puede resultar más suave y dulce.
La rosa con pachulí puede resultar más oscura y terrosa.
La rosa con notas cítricas puede resultar más luminosa y fresca.
La rosa con oud puede resultar más profunda e intensa.
Esto te enseña algo importante sobre la perfumería: las notas no existen de forma aislada dentro de un perfume terminado.
El cerebro aprende la relación entre las distintas materias primas tanto como las propias materias primas.
Crea tu propia biblioteca olfativa
Si de verdad quieres mejorar tu capacidad para reconocer las notas de los perfumes, puedes llevar un sencillo diario olfativo.
Cada vez que te encuentres con una materia prima interesante o una nota que no conozcas bien, anótalo:
Nota: Vetiver
Primera impresión: Seco, verde y terroso
Me recuerda a: Hierba cortada y raíces secas
Sensación: Áspera y amaderada
Aromas en los que lo he reconocido: A, B y C
Haz lo mismo con el pachulí, la haba tonka, el iris, el ámbar, el almizcle, el sándalo y otros ingredientes.
Con el tiempo, irás creando tu propio vocabulario olfativo.
Y tus propias asociaciones personales pueden resultar mucho más útiles que limitarte a memorizar las descripciones de una página web de perfumes.
Disfruta de la misma nota en diferentes fragancias
Probablemente este sea el ejercicio más importante que puedes hacer.
Una vez que te hayas hecho una idea de cómo huele el vetiver, prueba a propósito diferentes fragancias con vetiver.
Uno podría ser seco y herbáceo.
Otro podría tener notas ahumadas y amaderadas.
Un tercio podría tener un sabor fresco y casi cítrico.
En lugar de pensar «ya no sé cómo debería oler el vetiver», busca el hilo conductor.
¿Qué características se repiten?
Así es como se entrena el olfato.
En la práctica, le enseñas al cerebro a distinguir cada una de las materias primas de la composición global del perfume.
Prueba este método con tus perfumes favoritos
Puedes hacer este ejercicio incluso sin comprar las materias primas por separado.
Elige un perfume que ya tengas y fíjate en las notas que aparecen indicadas.
Elige uno o dos ingredientes que conozcas bastante bien e intenta reconocerlos mientras hueles su aroma.
A continuación, elige una nota que no conozcas y concéntrate en el efecto que tiene en la composición en su conjunto.
También puedes comparar diferentes perfumes con perfiles olfativos similares.
Esto resulta especialmente útil si buscas alternativas asequibles o perfumes inspirados en los grandes clásicos de la perfumería. Una vez que sepas qué notas te gustan, puedes empezar a buscar otras fragancias con un perfil similar, en lugar de guiarte únicamente por el nombre de la marca.
Si, por ejemplo, descubres que te encantan los perfumes con vainilla, haba de tonka, ámbar y notas amaderadas, puedes empezar a explorar todo el perfil olfativo en lugar de limitarte a una sola fragancia.
No tienes que reconocer cada nota por separado
Aprender las notas de los perfumes debería hacer que la perfumería fuera más divertida, no convertir cada pulverización en un examen.
No hace falta que seas capaz de identificar 15 ingredientes nada más rociarte un perfume.
Incluso los aficionados a la perfumería más experimentados pueden tener opiniones diferentes sobre lo que están oliendo. Un perfume terminado es una composición compleja y la percepción puede variar en función de la concentración, la química de la piel, el entorno e incluso de lo que hayas olido justo antes.
El objetivo es conocer mejor el mundo de la perfumería, no demostrar que tienes el mejor olfato de todos los presentes.
Cómo entrenar el olfato para la perfumería
Si quieres empezar a conocer las notas de perfume más singulares, no te compliques.
Elige una nota cada vez. Busca diferentes fragancias en las que esa nota esté muy presente. Si es posible, huele la materia prima o una fragancia elaborada principalmente en torno a esa nota. Anota tus primeras impresiones antes de leer las descripciones de los demás.
A continuación, compara tus impresiones con reseñas de perfumes y descripciones profesionales.
Repite el proceso.
Con el tiempo, empezarás a reconocer ciertos patrones.
Al final, podrías oler un perfume y pensar: «Esta es esa nota seca característica del vetiver» o «Ahí viene la cremosa haba tonka».
Es en ese momento cuando leer la pirámide olfativa de un perfume se vuelve mucho más interesante.
Una fragancia que al principio parecía simplemente «dulce» o «amaderada» puede revelar de repente notas de vainilla, haba de tonka, ámbar, maderas, almizcle y especias.
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Cuando empiezas a entender mejor las notas de los perfumes, también resulta más fácil encontrar fragancias que se adapten de verdad a tus gustos.
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